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¿Tu descafeinado no sabe a nada? Lo que de verdad le apaga el sabor

¿Tu descafeinado no sabe a nada? Lo que de verdad le apaga el sabor

En resumen

La cafeína no huele a nada: en la taza solo amarga un poco. Cuando un descafeinado no sabe a nada o sabe a quemado, lo que más suele apagarlo es un tueste muy oscuro o el torrefacto, que es café tostado con azúcar y viene en la etiqueta. Guárdalo bien cerrado y a oscuras, no lo recalientes y no esperes que sepa igual que su café de origen: ninguno lo hace, tampoco el nuestro.

Hay vídeo: el descafeinado

¿Tu descafeinado no sabe a nada? Es el quinto episodio de nuestra serie explicativa: por qué lo que lo apaga no suele ser quitarle la cafeína, tres cosas que puedes hacer hoy con el que ya tienes y lo que ningún descafeinado te puede prometer. Vídeo con voz e ilustraciones generadas con IA.

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¿Por qué mi descafeinado no sabe a nada?

Casi todo el mundo cree que es normal: que al quitarle la cafeína al café se le va el sabor. Algo de razón hay, porque quitar la cafeína también se lleva parte del aroma; luego volvemos a eso. Pero la cafeína en sí no huele a nada. En la taza, solo amarga un poco.

Así que, si tu descafeinado no sabe a nada o directamente sabe a quemado, casi nunca es por la cafeína que le falta. Suele ser por cómo se ha tostado ese café, por lo que lleva añadido o por cómo se guarda y se prepara en casa.

Si no es la cafeína, ¿qué le quita el sabor a un descafeinado?

Lo que más apaga un descafeinado suele ser una de estas dos cosas:

  • Un tueste muy oscuro. Tapa lo que el grano trae de su origen y lo deja a quemado. Como contamos en por qué tu café sabe amargo, un grano muy tostado sabe prácticamente igual venga de donde venga: el tueste se come la diferencia.
  • El torrefacto. Es café tostado con azúcar. No hace falta adivinarlo: si tu paquete lo lleva, lo pone en la etiqueta. Busca la palabra «torrefacto».

Ninguna de las dos es exclusiva del descafeinado. Pero a un café al que el proceso ya le ha quitado algo de aroma, un tueste muy oscuro o el azúcar tostado le tapan lo poco que le queda.

¿Qué puedo hacer hoy con el descafeinado que ya tengo?

No hace falta tirarlo ni comprar otro. Tres cosas, con el que tienes en casa:

  1. Mira la etiqueta. Si pone «torrefacto», ahí tienes el quemado. La próxima vez, busca uno que no lo lleve.
  2. Ciérralo bien y guárdalo a oscuras. El descafeinado se suele tomar poco: una taza después de comer, otra por la tarde. Así que la bolsa pasa más tiempo abierta y se te pasa antes. En su bolsa con válvula, bien cerrada, dentro de un armario; ni en la nevera ni encima de la cafetera. Una bolsa abierta y bien guardada da tres o cuatro semanas buenas, como explicamos en cuánto dura el café tostado. Apunta en la bolsa el día que la abres y sabrás cuándo se te acaban.
  3. No lo recalientes. Haz solo la taza que te vas a tomar. Si te sobra media cafetera, la siguiente taza prepárala de cero.

Lo que no nos conviene decirte

Vendemos descafeinado, así que esto no nos conviene. Pero es verdad, y preferimos que lo sepas antes de comprar.

Quitar la cafeína también se lleva algo de aroma. Ningún descafeinado, tampoco el nuestro, sabe igual que su café de origen. Uno bueno sabe a café; igual que el café del que sale, no.

Descafeinado no es cero cafeína. Por ley, al café tostado descafeinado le puede quedar hasta un 0,1 % de cafeína anhidra, medida sobre materia seca (Real Decreto 1676/2012). Es el máximo que permite la norma, no una medida de nuestro lote, pero sirve para lo importante: no es cero. Si no puedes tomar nada de cafeína, el descafeinado no es para ti. Tampoco el nuestro.

Entonces, ¿de qué depende que un descafeinado sepa a café?

Si el proceso le quita algo, lo que queda depende de qué café partes y de cómo se tuesta. Por eso importa de qué café partes.

El nuestro es un Caturra lavado de Pitalito, en el Huila colombiano. En taza: cacao, miel, melcocha y un fondo de canela. Se descafeína con agua y acetato de etilo obtenido de la caña de azúcar. No es un café intenso, ni lo pretende: es para el café de después de comer o el de media tarde.

Lo tienes, con sus formatos y la molienda para cada cafetera, en la ficha del Descafeinado. Y si antes de cambiar de café quieres probar con el que ya tienes, empieza por la etiqueta: si nos cuentas qué pone, te decimos por dónde seguir.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el descafeinado no sabe a nada?

Quitar la cafeína se lleva algo de aroma, pero la cafeína en sí no huele: solo amarga un poco. Cuando un descafeinado no sabe a nada o sabe a quemado, lo que más suele apagarlo es un tueste muy oscuro o el torrefacto, que es café tostado con azúcar.

¿Qué es el café torrefacto y cómo lo reconozco?

Es café tostado con azúcar. Si tu paquete lo lleva, lo pone en la etiqueta: busca la palabra «torrefacto». Si la ves en tu descafeinado, ahí tienes buena parte del sabor a quemado.

¿El descafeinado tiene cafeína?

Sí, algo. Por ley, al café tostado descafeinado le puede quedar hasta un 0,1 % de cafeína anhidra sobre materia seca (Real Decreto 1676/2012). No es cero: si no puedes tomar nada de cafeína, el descafeinado no es para ti.

¿Un buen descafeinado sabe igual que el café normal?

No. Quitar la cafeína también se lleva algo de aroma, y ningún descafeinado, tampoco el nuestro, sabe igual que su café de origen. Lo que sí cambia mucho de uno a otro es de qué café parte y cómo se ha tostado.

¿Cómo se descafeína el descafeinado de Café Raizal?

Con agua y acetato de etilo obtenido de la caña de azúcar. Es un Caturra lavado de Pitalito (Huila, Colombia), con notas de cacao, miel, melcocha y canela.

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